l buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada cual
piensa que posee tan buena provisión de él, que aun los
más descontentadizos respecto a cualquier otra cosa, no suelen
apetecer más del que ya tienen.
En lo cual no es verosímil que todos se engañen,
sino que más bien esto demuestra que la facultad de juzgar y
distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que llamamos
buen sentido o razón, es naturalmente igual en todos los hombres;
y, por lo tanto, que la diversidad de nuestras opiniones no proviene
de que unos sean más razonables que otros, sino tan sólo
de que dirigimos nuestros pensamientos por derroteros diferentes y no
consideramos las mismas cosas.